jueves, 28 de marzo de 2024

El poder de las relaciones auténticas: lecciones de Networking estratégico

 



Por @Andres Agüero Gonzales

Todas las personas, por más tímidas que seamos, tenemos amigos, pocos o muchos, pero los tenemos. A ellos los hemos escogido muchas veces de manera inconsciente.  Por eso, algunas veces nuestras elecciones han sido acertadas y nuestros amigos suelen durarnos para toda la vida. En otras ocasiones, claramente nos hemos equivocado (no eran amigos, sino impostores) y el corazón los ha desechado en la papelera del olvido.

Ahora bien, aunque suene maquiavélico, quiero plantearles una pregunta: ¿alguna vez hemos pensado en el valor que tienen nuestros amigos para nosotros? No me refiero a si son personas adineradas o si pertenecen a un club importante, sino a cuánto aportan a nuestras vidas. El libro Networking estratégico de Judy Robinett me hizo reflexionar acerca de esta cuestión.

Creo que los amigos que he cultivado en esta vida son pocos, pero me son caros, es decir, queridos, tanto que no los cambiaría. Sin embargo, el libro mencionado aborda algo más que la amistad; nos invita a cavilar sobre la forma en que establecemos nuestras relaciones. Una pregunta fundamental que puede hacerse uno, después de esta lectura, es si nuestro tiempo está bien invertido al frecuentar a las personas de siempre y si las relaciones que establecemos están alineadas con nuestros objetivos estratégicos de vida, educación y negocios.

El libro nos invita a pensar acerca de la cantidad y la calidad de las relaciones que hemos establecido en nuestras vidas. Otra de las preguntas fundamentales que plantea la autora es si hemos elaborado un plan para conocer personas que puedan impactar de manera significativa en nuestras vidas y ayudarnos a lograr nuestros objetivos. Nos pregunta, además, si utilizamos las estrategias adecuadas para relacionarnos con esas personas que resultarían claves en nuestro camino al éxito. 

A simple vista podría pensarse que el libro es una especie de manual para utilizar de manera efectiva el arribismo, la hipocresía y falta de escrúpulos para ascender socialmente.  Sin embargo, no es así. El acierto del texto de Robinett es que propone que el motor para cultivar relaciones interpersonales debe ser el deseo de servir al otro y no en el beneficio egoísta y a corto plazo.

La autora plantea que el cultivar relaciones sólidas y fructíferas (que nos brinden beneficios en el largo plazo) es posible, sobre todo, cuando existe un deseo auténtico de brindarle valor a las actividades de los otros. Esa es la clave para lograr conocer a las personas adecuadas, saber qué podemos aportarle al logro de sus objetivos. Para ello, es fundamental que sepamos cuál es nuestro valor, cómo es que podemos enriquecer la vida y los proyectos de los otros sin pensar necesaria e inmediatamente en un beneficio personal.

Por supuesto, el libro no es un texto bíblico ni de fomento de la caridad, por eso nos recuerda que todas las acciones que tomemos tienen que estar alineadas con nuestros objetivos estratégicos.  Para ejemplificar esto plagiaré un ejemplo de César Berrocal, que fue uno de los excelentes profesores que tuve la fortuna de conocer en la maestría. Él solía repetirnos: “Recuerden que, si el objetivo de la empresa es vender pitufos azules, entonces su estrategia y todas sus acciones tienen que estar enfocadas en vender pitufos azules, no blancos ni morados, solo azules”.

En la misma línea de la metáfora de César, Judit Robinett nos recuerda que debemos tener en claro cuáles son nuestros objetivos estratégicos y que el tiempo y el esfuerzo que le dediquemos a conocer personas tiene que estar alineado con estos objetivos.

Esto último me obliga a recordar otro aspecto cardinal de las relaciones sociales desde el enfoque de la autora. Ella sostiene que ampliar nuestra red de contactos no es una actividad opcional para tener éxito. Por el contrario, es una actividad obligatoria, ya que facilitará y quizá hasta determine que nuestros proyectos se realicen y lleguemos al objetivo que nos hemos trazado.

Por último, creo que una de las reflexiones más profundas que encontré en el libro es que nuestro tiempo y cada uno de nosotros somos demasiado valiosos para desperdiciarlo con gente que no nos hará bien y que no nos ayudará a ser mejores. Eso debe invitarnos a reflexionar si en verdad estamos rodeados de un círculo que nos va a beneficiar no solo en el ámbito de los negocios, sino también en crecimiento personal familiar y de autorrealización. Definitivamente, Judit Robinett le ha dado un nuevo sentido al viejo refrán “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

El poder de las relaciones auténticas: lecciones de Networking estratégico

  Por @Andres Agüero Gonzales Todas las personas, por más tímidas que seamos, tenemos amigos, pocos o muchos, pero los tenemos. A ellos los ...